jueves 15 de enero de 2009

"A mi se me hace cuento que empezó en Buenos Aires...

...la juzgo tan eterna como el agua o el aire"

Su amor está depurado de sentimentalismo engañosos, Borges intenta recuperar para su barrio "santificándolo en versos" "el asombro de vivir donde otros dicen solamente costumbre". Pretende fijarlo en "fuertes palabras" y evitar así el riesgo de que "se disipe en sola ternura". En el prólogo a su libro EVARISTO CARRIEGO, dice "Pienso que el nombre Evaristo Carriego pertencerá a la ecclesia visibilis de nuestras letras, cuyas instituciones piadosas -cursos de declamación, antologías, historias de la literatura nacional- contarán definitivamente con él. Pienso también que pertencerá a la más verdadera y reservada ecclesia invisibilis, a la dispersa comunidad de los justos y que esa mejor inclusión no se deberá a la fracción de llanto de su palabra. He procurado razonar estos pareceres".
En esta labor de razonar a Evaristo Carriego hay consecuencia familiar. Carriego, amigo del padre de Borges, era vecino de la familia y visitante frecuenta de la caso en los años de infancia.

-de "Borges y los otros" María Angélica Bosco