
Llevar este viaje de regreso a Macondo implicaría fusionar una vez más la Fantasía y la Realidad, acercarse a las siete generaciones de la familia Buendía es romper con el Tiempo e insertarse en un ciclo inacabable de repetidos y constantes hechos, mágicos y singulares a la vez.
Quien se atrevería a fundar nuevamente Macondo en medio de la selva de confusiones que habitan dentro de uno mismo, o toparse con el gitano Melquiades y aprender de su silenciosa experiencia a través de las vidas y las muertes... ¿Soportaríamos nuevamente las pestes... estas que atacan los sueños y también nos hacen padecer de olvido... ?
Y qué diríamos de la Soledad... Siete generaciones que llevan una particular constante que es la huella fría de la Soledad que acompaña a cada hombre a través de sus pasos por la vida. ¿Comprenderíamos esta vez que el pacto hecho con la Soledad no es solo el drama de un hombre? tampoco lo es solamente el de la familia Buendía, La Soledad es el pacto de la Humanidad pues está destinada a vivir con mucha gente alrededor, pero finalmente, llevando cada uno de sus pasos por sí sola, contando con nadie más que consigo misma...
Mas esto no es un reproche, pues entender que contamos con nadie más que "uno mismo", es precisamente contar con todo lo que podríamos necesitar. Lo demás es accesorio, lo importante, finalmente, somos nosotros mismos. Aquello profundo y permanente que reluce brillante dentro de nosotros y nos empuja a vivir con convicción.
Cien Años de Soledad es un libro que tendría que leerse siete veces a lo largo de la vida, una vez por cada generación. Si el lector es atento aprendiz podrá descubrir entres sus líneas claves que además de una sonrisa permitirán que mire hacia el cielo dejando escapar un suspiro al curioso viento que atravieza la eternidad.
2 comentarios:
no es un poco deprimente un libro que en realidad no tiene inicio ni fin??? y donde sus personajes sean básicamente los mismos que se repiten una y otra vez solo que con algunas variantes??
Creo que no lo has leído.
El título sí me parece un poco desmotivador. "cien años de soledad"... suena a una penitencia; pero me gusta lo que dice el artículo, pues se trata también descubrir el encanto de la soledad. Y, también aprender de que la soledad es parte de la condición con la que vinimos al mundo.
Es nuestra realidad. Y no tenemos por qué temerle.
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